viernes 20 de mayo de 2022 - Edición Nº1262

Cultura | 30 dic 2021

Cromañón: la catástrofe que enlutó al rock argentino

El incendio en el que murieron 194 personas y dejó más de 1400 heridos durante un recital de Callejeros fue un click en la forma de asistir a rectales en todo el país. A partir de allí, algo cambió para siempre. Condenas, controversias y falta de controles.


El 30 de diciembre de 2004 se incendió el popular boliche República de Cromañón, un espacio de culto rockero enclavado en el corazón del barrio porteño de Once. Durante un recital del grupo Callejeros, una bengala incendió parte del techo y murieron 194 personas y hubo casi 1500 heridos.

Aquel fue el último de una serie de conciertos del grupo del momento que terminó con una forma de hacer rituales en los recitales. Le pasó a Callejeros, pero le podría haber pasado antes a Los Piojos, La Renga o hasta al mismísimo Indio Solari. La cultura de cancha, con bengalas y petardos aún en lugares cerrados, eran habituales por aquellas épocas.

Los habitués se las arreglaban para introducir pirotecnia de contrabando y hasta los músicos arengaban esas prácticas, que le daban un colorido diferente a los shows. También eran cómplices (la gran mayoría) de vender alcohol a menores, a partir que entren más personas de las permitidas y a cortar el agua de los baños para que el público consuma bebidas comprando en las barras.

Aquella noche todo cambió. Tras el incendio, las muertes y los heridos las culpas recayeron sobre el dueño del lugar, Omar Chabán, los integrantes de Callejeros y el Jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, que fue destituido del cargo. Chabán y Callejeros fueron presos, Ibarra hoy es funcionario nacional.

Más allá de la condena social y efectiva, aquella noche hubo un cambio rotundo en la sociedad. Los bares, boliches o pubs ya no permitieron el uso del espacio para bandas emergentes y los grandes recitales brillaron por su ausencia durante un largo tiempo. Tocar post Cromañón se volvió tarea titánica para todos, incluso para las bandas de mayor convocatoria.

El 30 de diciembre de 2004 quedará grabado a fuego como uno de los días más tristes de la historia del rock. Por la tragedia, la negligencia y las vidas perdidas de cientos de personas que, involuntariamente, cambiaron al rock para siempre.

 

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